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Editorial - En clave "podemos"

Ver PDF de la revista de Junio de 2015
Llevamos envueltos en un callejón sin alternativas desde hace ya unos años. Al igual que como ciudadanos no teníamos más que dos o tres opciones de elección entre gobernantes y partidos políticos, el sector del conejo “no tiene” más elección que lo que marque la exigencia de la gran distribución. Es decir, precio o precio...

En clave "PODEMOS"

Llevamos envueltos en un callejón sin alternativas desde hace ya unos años. Al igual que como ciudadanos no teníamos más que dos o tres opciones de elección entre gobernantes y partidos políticos, el sector del conejo “no tiene” más elección que lo que marque la exigencia de la gran distribución. Es decir, precio o precio.

En estas nos encontramos y vemos que desde enero de este año en las granjas la única opción de sobrevivir es prescindir de una de estas dos partidas: el salario o las amortizaciones (léase pagos de financiaciones). Es decir, a los precios a los que se cobra el vivo desde enero, el productor está perdiendo entre 0,20 y 0,30€ por cada kilo de conejo vivo que vende. Por tanto, aquel que “lo tenga todo pagado” se podría retirar un sueldo pero todo aquel que tenga alguna financiación en marcha por recientes inversiones o por renovación de jaulas, por ejemplo, tendrá que vivir del salario de la mujer o los hijos (si es que trabajan).

Pero lo preocupante es que la industria tampoco está mucho mejor… Aún comprando el conejo vivo a estos bajos precios de lonja, vende la canal también a bajo precio por exigencias del cliente y porque "si no, siempre tengo otro que me lo hace más barato". Y de esta forma la distribución tiene el producto barato en los lineales e incluso con un objetivo de limitación del mismo siempre por debajo de 5€/kg durante todo el año. Así, el segundo eslabón de la cadena de valor también pierde del orden de 0,50-0,55€/kg de canal comercializada.

Ahora nuestra modesta reflexión: si, tanto la producción como la transformación somos conscientes de que tenemos que ser super competitivos en costes y nos esforzamos al máximo por mejorar este parámetro en el conejo vivo y en la matanza, y nos consta que gran parte de las explotaciones y los mataderos ya optimizan al máximo sus infraestructuras y mano de obra para conseguirlo, ¿no nos damos cuenta de que lo único que queda por hacer es defender un valor justo para nuestro producto? ¿O quizás no interesa esto a una parte involucrada? Evidentemente, esta última duda no quisiéramos que se confirmara de ninguna manera.

En cualquier caso, si como ciudadanos hemos sido capaces de “plantarnos” en el reciente 24M y romper la dictadura de los dos eternos partidos en el poder, ¿por qué no ponernos de acuerdo de verdad y de una vez por todas frente a la distribución? Seguro que PODEMOS… Y además hay sitio para todo aquel que produzca y transforme bien. Nosotros, personalmente, votamos por el “NO AL 3,99“.