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La reposición: el corazón de la granja

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La típica y muy usada frase entre cunicultores y técnicos del sector: “la reposición te tiene que empujar” nunca deja de ser cierta. Y si no que se lo digan a aquel que se encuentra con que en los últimos tres meses en su explotación no hay manera de subir la fertilidad. “Ni cambiando el pienso me aumentan las palpaciones”; “me han dicho que el semen de tal centro va muy bien pero lo he probado y sigo sin levantar las palpaciones”; ”he cambiado las horas de la administración de la hormona pero nada”; ”las horas de luz y el cierre de nidos también lo practico”, etc...

La reposición: el corazón de la granja

Enrique Chinarro

echinarro@colvet.es

La típica y muy usada frase entre cunicultores y técnicos del sector: “la reposición te tiene que empujar” nunca deja de ser cierta. Y si no que se lo digan a aquel que se encuentra con que en los últimos tres meses en su explotación no hay manera de subir la fertilidad. “Ni cambiando el pienso me aumentan las palpaciones”; “me han dicho que el semen de tal centro va muy bien pero lo he probado y sigo sin levantar las palpaciones”; ”he cambiado las horas de la administración de la hormona pero nada”; ”las horas de luz y el cierre de nidos también lo practico”, etc.

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El preocupado ganadero seguramente ya ha oído de alguna de las visitas técnicas que ha recibido a colación de su problema aquello de ”¿están bien desparasitadas las conejas?”, o eso otro de ”¿el pienso que usas de madres tiene la suficiente energía?”, y también, cómo no, aquello de ”¿no les faltará un tratamiento de respiratorio y estafilococia a las madres?” Cualquiera de estas posibles circunstancias es fácil de relacionar con el problema para este hombre naturalmente preocupado por su negocio. A pesar de ser causas mucho más complicadas e intrincadas de resolver que la simple evaluación del estatus general del ganado en ese determinado momento. Más complicadas de analizar y diagnosticar definitivamente su participación en una bajada de fertilidad que lo que cuesta analizar la curva de edades que tengo en mi ganado y los criterios de exigencia que he sido capaz de imponerme para que el mismo sea siempre el mejor en cada momento del año.

Y a falta de un problema, se derivan en cascada otros que además dan pie a pensar que efectivamente el pienso o las medicaciones utilizadas no están funcionando como antes. “Algo de pienso tiene que haber, porque fíjate qué cantidad de mal de patas me está saliendo”; ”están las hembras muy feas y además tengo más pasterella que nunca. No entiendo qué medicación lleváis que no me funciona”, etc.

Los criterios de eliminación

Evidentemente, la mayoría de los cunicultores suelen llevar un planning de reposición más o menos homogéneo durante el año y saben que, dependiendo del ritmo reproductivo que lleven, es aconsejable uno u otro porcentaje de reposición anual. Pero lo que intentamos hacer ver en estas líneas es que además de acumular conejas jóvenes para que sustituyan a las viejas, un planning de reposición deseable pasa por marcarse unos máximos de porcentajes de hembras “menos buenas” que deben de estar de continuo en mi granja. Es decir, que si tengo el objetivo de tener como máximo el 20% de conejas “menos buenas” en mi ganado durante todo el año, debo implantar primero los criterios que dicen en mi granja quiénes son las “buenas” y quiénes las “menos buenas” para de esa forma, según estos criterios, poder hacer el reclutamiento suficiente de conejas jóvenes para reponer.

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A veces, determinados problemas en la granja dan pie a pensar que el pienso o las medicaciones no están funcionando como antes, pero hay que tener claro lo importante que es uno u otro porcentaje de reposición anual.

Si mis criterios de reposición son excesivamente benévolos, me encontraré que no necesito muchas conejas jóvenes pero cada vez tengo menores ratios de productividad en la granja y mayores problemas sanitarios porque ese % de “menos buenas” es demasiado elevado.

Si soy consecuente con unos criterios de eliminación correctos, los cumplo y además tengo la previsión correcta de sustituir esas hembras siempre que lo necesite por hembras nuevas, en ese momento la curva de edades será la adecuada en la granja y los ratios productivos así como sanitarios serán bastante buenos y homogéneos. Sólo podrá romperse esta marcha si tenemos la desgracia de encontrarnos una enfermedad vírica que afecte también a las jóvenes. Cosa por otro lado más difícil en este tipo de explotación con una curva de edades correcta, que en otra que no se cuide de este aspecto ya que las hembras estarán menos fuertes y más viejas en términos generales.

Así pues, en nuestra opinión deberíamos prestar más atención al corazón de la granja, a nuestra reposición y al mantenimiento de un nivel alto del ganado que está continuamente funcionando, más que a otros detalles añadidos que existen en las granjas y que relacionamos con factores generalmente ajenos a nosotros.

¿Cuánto cuesta la reposición en la granja?

Y ahora nos enfrentamos a la cuestión más discutida entre cunicultores respecto a la reposición: “¿compro las conejas jóvenes o me las hago en la explotación?”

Para adentrarnos en un pequeño estudio económico de lo que puede costar la reposición en la granja, primero hay que partir de la base de que nuestra explotación es una explotación de carne, no de genética. Por lo tanto, la base de hembras de la cual tengo que sacar mis futuras reproductoras, sí o sí debe de tener una calidad genética contrastada. Así pues, si decido hacerme auto-reposición debo de tener un núcleo de abuelas e ir reponiéndolas adecuadamente para que me suministre el número de reproductoras que necesito en mi granja continuamente. Tengo que adquirir GP´s de los centros de genética existentes y a su vez debo inseminar con semen maternal también de calidad genética contrastada o tener abuelos maternales para extraerles el semen en mi explotación, si es que dispongo de centro de inseminación propio.

Vamos a exponer un estudio económico muy básico con el objetivo de tener una idea aproximada de lo que me costaría una hembra F1 hecha en mi explotación con la premisa de que debo comprar las abuelas y el semen maternal. Evidentemente al saber este costo y compararlo con el precio de mercado de las F1, cada uno tendrá que valorar la importancia o el valor que se le puede dar a la “seguridad genética” que tiene comprar animales de centros diseñados para tal fin. Esto es un valor que existe a favor de estos centros porque son especialistas en este tipo de producción y nosotros no, pero para un servidor es bastante difícil de valorar, ya que creo que es una valoración subjetiva.

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Además de acumular conejas jóvenes para que sustituyan a las viejas, un planning de reposición deseable pasa por marcarse unos máximos de porcentajes de hembras “menos buenas” que deben de estar de continuo en mi granja.

Si partimos de la base de que en mi explotación estoy produciendo el kilo de conejo vivo en 1,80€ para los animales de carne a matadero, tomaremos esta cifra de referencia, ya que no voy a tener que añadir ningún sobrecoste en mano de obra, ni en alimentación, ni de amortización, dado que este núcleo de GP´s estará integrado en mi ganado habitual. Pero los costes añadidos que incidirán en el coste final de cada F1 sí que serán la compra de GP´s y las dosis de semen maternal.

Para tener la mayor seguridad genética en nuestras F1 deberíamos prever que de cada parto obtendremos 2,5 hembras F1 válidas que nos llegan a los dos meses de edad. Si somos demasiado poco “exigentes” en la selección de estas F1 nacidas y buscamos 3 ó 3,5 hembras F1 por parto, seguramente disminuiremos la calidad de nuestro futuro ganado.

Así pues, si el valor de una GP´s puede estar entre 20 y 30 € y obtenemos una media de 7,5 partos en su vida útil (año y medio de edad), la incidencia del coste de compra de las GP lo sacaríamos de dividir 25 € (media de coste GP) entre 2,5 hembras x 7,5 partos = 18,75 hembras. Así pues la incidencia aproximada de la compra de GP es de 1,33 € por cada F1 que me guardo.

Por otro lado, un coste aproximado de dosis de semen maternal puede estar entre 0,95 y 1,10 €/dosis. Este coste repartido entre las 2,5 hembras F1 que nos resultan de cada parto, supone aproximadamente 0,40 € por cada F1 que me guardo.

Por lo tanto: una F1 de dos meses me habrá hecho aproximadamente 1,900 kg de peso vivo, que a 1,80 €/kg me cuesta 3,42 €. Si a este coste le sumo los dos mencionados anteriormente: 3,42 € + 1,33 € + 0,40 € , tengo un coste aproximado de 5,15 € por cada F1 que me hago.

La reflexión que comentaba en líneas anteriores: ¿cuánto estoy dispuesto a pagar por encima de este coste por tener la seguridad de que mis F1 tienen una calidad genética y sanitaria contrastada? Eso ya es decisión de cada uno, pero parece razonable pensar que entre 7 € y 9 €, en los tiempos que corren, ya es un límite como para pensarlo. •