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Integrarse... ¿o no?

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Estas líneas no dejan de ser una visión lo más objetiva posible del tema a tratar. De hecho se basan en “los números”. No obstante intentaremos orientar al cunicultor en el análisis de esta nueva posibilidad que se brinda en nuestro sector y que ya tiene arraigo en otras producciones animales como el porcino y el broiler...

Integrarse... ¿o no?

Enrique Chinarro

Veterinario, echinarro@colvet.es

Estas líneas no dejan de ser una visión lo más objetiva posible del tema a tratar. De hecho se basan en “los números”. No obstante intentaremos orientar al cunicultor en el análisis de esta nueva posibilidad que se brinda en nuestro sector y que ya tiene arraigo en otras producciones animales como el porcino y el broiler.

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Creemos firmemente que para cualquier análisis y toma de decisión al respecto de integrar nuestra producción o no hacerlo, es imprescindible y necesario saber lo más exactamente posible dónde estamos. Es decir, no voy a poder tomar una decisión acertada si no conozco mi punto de partida. Como mínimo nos referimos a saber el I.C. (índice de conversión) real que tenemos en nuestra granja en los últimos 3 ó 4 años y el precio medio del pienso al que hemos comprado en este mismo período. Sin esta información mínima y realista, nuestro análisis no será objetivo y por tanto nunca será acertado. Debo tener también una idea muy aproximada de lo que suponen el resto de los gastos en mi producción (energía, semen, genética, amortizaciones, financieros, etc.).

Por otro lado hay que conocer algo de lo que significa la producción animal integrada. En unas pequeñas pinceladas vamos a explicar lo que es una relación integrador-integrado tal y como está estandarizado en otras especies. Para comenzar, la empresa que integra (integrador) es la que suministra el ganado, la alimentación, los medicamentos, los suministros necesarios para la cría… pero no se encarga de la mano de obra, la energía, los impuestos, los seguros (retirada de cadáveres incluido) ni de las amortizaciones ni del mantenimiento de las infraestructuras. Esto es responsabilidad del integrado. Con estas premisas básicas se acuerdan unos precios por kilo producido a pagar al productor, unas condiciones de pesos y días de los animales, unos mínimos de conversiones y las correspondientes penalizaciones o primas en relación a los parámetros acordados. Esto ya pasa a ser el contrato comercial de funcionamiento de la integración y es muy importante estar bien informado de todas las obligaciones a las que nos sometemos así como a todos los derechos a los que optamos. En pocas palabras, hay que estudiar hasta la última cláusula del contrato y saber bien cómo puede repercutir en el resultado final del precio a percibir. En este punto es donde volvemos a insistir en la importancia de saber dónde estoy yo realmente en mi producción. Si tenemos claro dónde estamos podemos ver más fácilmente las posibles consecuencias de todas y cada una de las condiciones del contrato que me ofrecen… para bien y para mal.

“Hay que estudiar hasta la última cláusula del contrato de integración y saber cómo puede repercutir en el resultado final del precio a percibir”

Como decíamos al principio, en nuestro sector cunícola no hay experiencias de sistemas de producción integrado entendido como contrato entre dos empresas independientes (integrador-integrado). Otro tema son los proyectos conjuntos de comercialización de conejo o los proyectos cooperativistas de producción y comercialización. Estos sí que existen en nuestra geografía hace años, pero no tienen nada que ver con el tema que hoy nos ocupa. Y en nuestra opinión, el hecho de que hasta hoy no se hayan ofrecido contratos de este tipo en cunicultura se debe a dos factores básicos: en primer lugar porque la producción de conejo es una producción de ciclo cerrado y con un peso importantísimo de la capacidad de la mano de obra para desarrollar esta producción. El manejo es imprescindible en nuestro trabajo. Pero tanto el del operario directamente como el de gestionar bien las distintas capacidades de los operarios de los que dispongo para que cada uno sea el óptimo en la actividad desarrollada. Siempre se dice que donde esté el dueño, nunca podrá ser mejor un operario… Es una afirmación que nos atrevemos a matizar en el sentido de que creemos que el dueño siempre defenderá mejor su producción como dueño que es, ciertamente, pero eso no quiere decir que el dueño sea el operario óptimo para todas y cada una de las actividades de producción. Lo que sí estamos convencidos que debe ser el mejor gestor de la producción. Eso sin duda alguna.

Tabla 1. Resultados económicos de una supuesta integración.

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El segundo factor por el que creemos que no han progresado ofertas de integración de producción cunícola es por la antigüedad y poca modernización que ha existido en nuestro sector hasta hace unos diez años que parece se ha producido un progresivo y rápido movimiento de adaptación y mejora de las infraestructuras. Un ejemplo muy claro de este factor lo tenemos en las otras producciones animales que ya tienen el sistema de integración instaurado hace años: porcino y broilers. En estas producciones, la empresa integradora sólo contrata con granjas o empresas cuyas instalaciones reúnen unos requisitos mínimos que vayan a garantizar el éxito de la producción, ya que estas instalaciones están diseñadas de forma que los factores de variabilidad y mayor coste en la producción están minimizados (ventilación, limpieza, mano de obra…). Además se da mucha importancia al ratio de mano de obra en relación a las dimensiones de la producción (UTH) para ajustar al máximo las posibilidades de cada infraestructura.

Bueno, pues a día de hoy, tenemos alguna empresa que se ha decidido a ofrecer contratos de integración en nuestro sector. Por lo que hemos podido saber, se están buscando (evidentemente) instalaciones modernas y con los mejores parámetros productivos posibles. Hasta ahí, todo dentro de la lógica mercantil. Si voy a integrar tengo que intentar que sea una granja que me garantice que funciona bien. Esto es normal desde los dos puntos de vista, porque el integrado también debe pensar en hacer bien las cosas, ya que si no lo hace el contrato durará poco tiempo entre ambas partes.

A falta de conocer la “letra pequeña” de los contratos que se han ofrecido en el sector (léase condiciones de rendimiento a la canal, pesos vivos finales admitidos u otros), con los datos que tenemos en nuestro poder y que se conocen en nuestro sector, vamos a intentar analizar y comparar los resultados económicos que supondría una supuesta integración frente a la producción libre.

En la tabla 1 se verá esquemáticamente.

Las condiciones que ofrece el integrador son:

  • Pago de 0,65€/kg conejo vivo
  • Suministro del pienso necesario para todo el ciclo de producción.
  • Suministro de la genética (reposición). Suministro de la I.A. para carne.
  • Suministro de la medicación y material de nidos (este aspecto desconocemos exactamente si lo contemplan en las ofertas realizadas pero deberían. No en vano supone entre 0,03 y 0,05 €/kg conejo vivo).
  • Si nuestro I.C. es superior a 3,4 el precio a pagar pasa a ser de 0,63€/kg conejo vivo
  • Todo lo que exceda de 3,4 kgs de pienso por cada kilo de conejo vivo (I.C.), el pienso lo deberá pagar el cunicultor. Así, por ejemplo, cada 0,100kg más de pienso nos equivale a una reducción de 0,0275€ en el precio percibido. (Media precio pienso 0,275€/kg).

Para el análisis hemos tomado el precio medio pagado al cunicultor por Lonja de Madrid en los dos últimos años (1,825€/kg) y el coste que repercute la genética y las dosis de semen sobre el kilo de conejo producido tomando valores medios entre coste de hacer la reposición en granja y la compra de hembra F1. Igualmente con las dosis de semen (7 € por F1 y 0,60 € por dosis de semen).

En fondo verde hemos querido indicar dónde deben moverse los parámetros productivos de las explotaciones para ser viables. Las explotaciones con menos de un 3,4 de I.C. podemos considerarlas como muy bien gestionadas y a partir de ahí hasta 3,9 de I.C. serían explotaciones viables en la situación de mercado actual y costes de pienso actuales. A partir de ahí, la viabilidad de las mismas empieza a verse seriamente afectada.

“En conejos no hay sistemas de producción integrados entendidos como contratos entre dos empresas, pero sí proyectos de comercialización conjunta”

En la columna “cobro integrado” aparece lo que percibe el cunicultor para hacer frente a todas las partidas que no aporta el integrador (mano de obra, S.S., luz y agua, seguros de granja y cadáveres, amortizaciones y otros). Son los 0,65€ por kilo de conejo vivo que estipula la integración. En la columna “cobro no integrado” aparece lo que percibe el cunicultor resultado de cobrar Lonja de Madrid menos el coste de alimentación según sus I.C. y que sirve para hacer frente a lo mismo (mano de obra, S.S., luz y agua, seguros de la granja y cadáveres, amortizaciones y otros) más las partidas de semen y reposición que un productor no integrado también debe de contemplar en sus costes y que en el caso de integrarse lo asume el integrador.

Como puede desprenderse de los números resultantes del análisis, hay una pérdida de unos 0,147 €/kg de conejo producido si se escoge el sistema de integración en estas condiciones que ponemos respecto al sistema de producción libre. Cierto es que si se quieren tener en cuenta otros factores relacionados con la liquidez y el riesgo, el sistema de integración evita la necesidad de circulante necesario para la compra de los insumos de la explotación siempre y cuando el sistema de pago sea el de liquidación por lotes o bandas. En cualquier caso, obtener ese “beneficio” de no necesitar circulante me lleva a obtener 7.644 € menos al año por cada 500 conejas que tenga en producción.

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La empresa que integra (integrador) es la que suministra el ganado, la alimentación, los medicamentos y los suministros necesarios para la cría.

Como decíamos al principio, cada uno debe de valorar su situación tanto productiva como financiera para poder hacer bien esta comparación sin dejar fuera ningún factor importante a la hora de tomar la decisión. Y aunque a priori los resultados sean claramente negativos a la opción de integración, tal y como hemos sido informados que se ofrece, también es cierto que aparece otra alternativa de producción que hasta ahora no había. Quién sabe si en un tiempo no muy lejano es una opción factible para la producción como lo ha sido en otras especies… •