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¿Especulación?, ¿escasez?... ¿y que más da?

Ver PDF de la revista de Marzo de 2014
En el número 20 de Wacker Drive en Chicago, EEUU,  existe un edificio por el que en 2010 se realizaron transacciones virtuales por valor de más de 3.000.000 millones de dólares. Es el “Chicago Mercantile Exchange” o “Bolsa o Mercado de futuros de Chicago”.  Fundado en 1898 con el nombre “Bolsa de los huevos y la mantequilla”, la tecnología que han desarrollado para gestionar las cotizaciones de materias primas en tiempo real es tan avanzada que la han licenciado a 50 bolsas oficiales de todo el mundo...

¿Especulación?, ¿escasez?.... ¿y que más da?

En el número 20 de Wacker Drive en Chicago, EEUU,  existe un edificio por el que en 2010 se realizaron transacciones virtuales por valor de más de 3.000.000 millones de dólares. Es el “Chicago Mercantile Exchange” o “Bolsa o Mercado de futuros de Chicago”.  Fundado en 1898 con el nombre “Bolsa de los huevos y la mantequilla”, la tecnología que han desarrollado para gestionar las cotizaciones de materias primas en tiempo real es tan avanzada que la han licenciado a 50 bolsas oficiales de todo el mundo. El mercado de futuros o bolsa de Chicago opera con materias primas, agrícolas y minerales y es el mayor mercado de futuros del mundo.

Desde esta piel de toro que se pierde en menudencias nos cuesta imaginar la envergadura de las cifras que se mueven allí cada día. Poco puede hacer la UE para influir en el precio mundial de las materias primas.

Los especuladores que operan en esta bolsa poco saben y poco les importa lo que afecte a una fábrica de piensos en Tarragona, ellos especulan, perdón, operan con el carguero ya en alta mar repleto de cereales redirigiéndolo si hace falta a un puerto de Europa, Asia u Oriente Medio según donde paguen la mejor cotización. Y en Europa nos hemos quedado pequeñitos.

Volviendo al título de este editorial,  ¿Especulación?, ¿escasez?... ¿y que más da?  Si ni los superexpertos no se ponen de acuerdo no vamos a ser quién nosotros para decir si los costes de las materias primas han subido por haberse vuelto los cereales y resto de materias primas atractivas para los mercados y especular estos en consecuencia con ellas, o han subido por el crecimiento imparable de centenares de millones de personas cada año en Asia y otros continentes que ya forman parte de las clases medias y han incorporado el consumo de carnes a sus dietas.

Dejando de lado que,  más por razones “estéticas” que por falta de rentabilidad,  algunos de los grandes fondos de inversión mundiales, ante las críticas de la opinión pública y la acusación de propiciar la escasez alimentaria a nivel mundial, han dejado de especular con productos básicos como las materias primas agrícolas, lo cierto es que especulación haberla hayla. Pero esto no lo explica todo.

En 1978, 4.250 millones de humanos poblaban la tierra y la producción era de 322 Kgs. per cápita de cereales; en 2014, con 7.200 millones de personas, la producción es de 348 Kgs. de cereales per cápita.  Por otro lado, en 1978 la producción de carnes, alimentadas lógicamente con sus correspondientes piensos, era de 29,4 Kgs. per cápita, mientras que en 2014 ha subido a 40,9 kgs per cápita.

Climatología, geopolítica (caso de Ucrania, por ejemplo) y precio del petróleo con que mueven las cosechadoras, además de especulación y un aumento brutal de las clases medias y sus dietas carnívoras en todo el mundo, son algunas de las causas que han comportado que los cereales, por citar una materia prima entre varias, sobre un índice de coste 100 entre 2002-2004 haya subido a un coste casi el doble en 2014 y, evidentemente, ni los piensos, ni el precio que paga el consumidor por la carne, ha subido el doble. Y, no nos engañemos, pueden encarecerse de manera más lenta las materias primas, pero nunca más volverán a estar en los niveles de hace una década. Menos quejarse de las fábricas de pienso, ellas no fijan el precio de las materias primas, y más aprender a gestionar nuestras granjas desde la incertidumbre permanente.