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José Francisco Artola

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José Artola es uno de los nombres propios que suenan en el sector cunícola español. Propietario del Grupo Artola y director de Cuni-Hedreres, la última empresa que se ha incorporado al conglomerado familiar, atesora una trayectoria dedicada a la producción, sacrificio y comercialización de conejos. El oficio lo aprendió de su padre, que en los años 60 ya dirigía el antiguo matadero en Benasal...

José Francisco Artola

Propietario del Grupo Artola

Marisa Montes

redaccion@avicultura.com

José Artola es uno de los nombres propios que suenan en el sector cunícola español. Propietario del Grupo Artola y director de Cuni-Hedreres, la última empresa que se ha incorporado al conglomerado familiar, atesora una trayectoria dedicada a la producción, sacrificio y comercialización de conejos. El oficio lo aprendió de su padre, que en los años 60 ya dirigía el antiguo matadero en Benasal.

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Usted comenzó muy joven a trabajar para el sector.

A los 18 años, y desde entonces sigo. En aquella época teníamos un matadero familiar, y a los conejos teníamos que ir a buscarlos casa por casa. Empezamos a comercializarlos en el mercado de Barcelona, y poco a poco fuimos evolucionando. Al final pasamos por varias fases del matadero, hasta llegar a tener un volumen muy importante.

Una larga trayectoria en el sector, que incluso le llevó a formar parte de Hermi...

En 2007 fundamos el Grupo Hermi, en el que estuvimos hasta 2011. Pero la experiencia no ha sido muy positiva, ya que no hemos congeniado en cuanto a las formas. Después de eso hemos estado un año reformando y ampliando el matadero para empezar prácticamente de cero.

Así que ahora vuelven al mercado en solitario.

Ahora nos sentimos felices por la acogida que se le ha dado a Cuni-Hedreres entre los cunicultores de la zona. Nos han brindado sus granjas, y la verdad es que tenemos más cunicultores interesados de los que necesitamos. Trabajamos con una veintena de granjas, pero podrían ser muchas más.

¿Pero por qué vuelven con un proyecto como el del conejo de ojo negro?

Porque pensamos que hay un pequeño mercado que quiere diferenciación, y también porque es bueno reinventarse. Trabajamos con una serie de granjas asociadas y les asesoramos en temas de densidad, alimentación, etc., para que críen este animal diferenciado. Si no les convence, también pueden seguir suministrándonos el conejo blanco habitual. Nosotros ahora queríamos renacer, pero no tenemos prisa. En este negocio las prisas no valen, hay que ser constante.

“Entiendo que los mataderos no compensan al cunicultor como deberían”

Habla de granjas asociadas, pero no de integración.

No. Creo que debemos ser respetuosos con el cunicultor.

De hecho, entre los cunicultores se palpa ese malestar por el hecho de que una sola empresa lo monopolice todo.

El futuro de la cunicultura está complicado. Yo haría un llamamiento para que los pequeños mataderos resistan. Entiendo que al cunicultor no se le compensa como debería. La piel de conejo, por ejemplo, está carísima, por encima de 1,5 euros. Este subproducto se debería haber utilizado para compensar al cunicultor, que actualmente lo tiene muy difícil, porque hay quien se afana por comercializar el conejo barato solamente para que el pequeño productor tenga problemas. Todo está dirigido. Es una pena que en un momento bueno el cunicultor no pueda recibir parte de la piel y tenga dificultades para pagar el pienso.

Los precios no ayudan.

Los precios son una vergüenza: conejo a 2,20 el kilo, como ha pasado este agosto. Eso significa que se le ha regalado el dinero de la piel al cliente, a la gran superficie. No se entiende que en Valencia se hagan ofertas de este tipo, cuando se sabe que se vendería igual.

Ahora hay una iniciativa para tratar de legalizar los mataderos en granja.

A lo mejor eso es una solución, porque la piel la produciría el propio cunicultor. Esto iría en contra de mi propio negocio, pero es una realidad.

¿Qué opinión le merecen las iniciativas de INTERCUN? ¿Están ayudando al sector?

Creo que una interprofesional como INTERCUN es necesaria, y ha hecho una divulgación importante. Pero sé que entre la gente se rumorea que siempre salen beneficiados los mismos. Lo que sí es verdad es que vemos siempre las mismas caras.

Dicen que se lleva bien con todos.

La verdad es que hay granjeros que me han vendido a mí toda la vida. Con otros he sido competencia, pero siempre de forma sana. En Cuni-Hedreres hemos hecho un plan de empresa pensando más en los cunicultores, asesorándole pero sin llegar a controlarle. Este servicio de asesoría no lo hace ningún matadero.

¿Cómo llevan en Cuni-Hedreres la conjunción entre familia y negocios?

Cada uno de mis hijos es responsable de un área. Tenemos la producción, la recogida de la piel, el curtido, la comercialización… Todos nos complementamos. Esta organización tiene bastantes cosas positivas, el esfuerzo es de todos. Es verdad que los problemas siempre están encima de la mesa, esto es lo más difícil, dejarlos en el trabajo. Hay que saber desconectar.

Con la marca Conill del Maestrat comercializan el conejo presentado de formas muy diferentes. ¿Han pensado en platos preparados?

Eso está muy lejos para nosotros, y además sabemos que se ha hecho alguna experiencia pero no ha funcionado.

¿Parte de la producción la siguen exportando con la nueva empresa Cuni-Hedreres?

La mayoría se queda en Valencia, aunque tenemos visto algo para exportar a países asiáticos. Exportar a los países de la comunidad europea es fácil, aunque tenemos la gran competencia de Francia e Italia. El mercado francés, por ejemplo, tiene mucha protección. En cuanto a la burocracia fuera de la UE, es bastante difícil.

Tenían un proyecto para exportar piel de conejo a China…

Seguimos en ello. La fábrica de curtido se está construyendo, y vendrá a complementar la que ya tenemos en Marruecos.

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