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Eduard Pujol. Propietario de Cunifonts SL

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Eduard Pujol es un cunicultor bastante conocido en Cataluña, puesto que regenta la explotación con mayor número de ma¬dres de toda la comunidad autónoma con alrededor de 10.000 animales, cifra que también le sitúa en el segundo lugar a nivel español...

Eduard Pujol. Propietario de Cunifonts SL

Eduard Pujol es un cunicultor bastante conocido en Cataluña, puesto que regenta la explotación con mayor número de ma¬dres de toda la comunidad autónoma con alrededor de 10.000 animales, cifra que también le sitúa en el segundo lugar a nivel español. Tiene 58 años y dirige su granja en Riudoms (Tarra¬gona), en la que trabajan 12 personas. Ha sido parte del grupo de discusión del precio semanal en la Lonja de Bellpuig y es integrante de la Associació de Cunicultors de les Terres de l’Ebre y de la Federació d’Associacions de Cunicultors de Catalunya. Una minusvalía le impide realizar los trabajos propios de la explotación, negocio que dirige con determinación y amor por el oficio, porque, como asegura, “siempre estoy en la granja; mi problema es que me gusta demasiado lo que hago”.

Marisa Montes

redaccion@avicultura.com

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¿Recuerda cómo fueron sus inicios en la cunicultura?

Mi familia se dedicaba a la exportación de frutos secos (avellanas, almendras…) y mi padre tenía una granja de gallinas y cerdas, así tuve mis primeros con¬tactos en el sector ganadero, aunque nadie nunca se había dedicado a la cunicultura. En el año 79 tuve un accidente de coche y me rompí la columna, así que acabé desplazándome con silla de ruedas y muletas.

Pero fue capaz de montar una granja.

De conejas, en una masía. En el año 1980 sólo tenía 40 madres, pero a partir de aquí fui consiguiendo hacer la granja cada vez más grande. En el año 89 tenía 200 madres. Después llegó el brote aquel de vírica tan importante, y mientras la gente se tiraba para atrás yo tenía ya 500 conejas. Comencé a com¬prar reposición de una genética buena, había que empezar a invertir. Además, si eres pequeño no puedes pedir buenos precios.

Finalmente acabó sien¬do la mayor granja cunícola de la que se surte Mercadona.

Fue en el 95 cuando empe¬cé a trabajar con Cunicarn; ya tenía 2.600 madres. De ser un pequeño cunicultor pasé a ser un pequeño industrial.

A mí Cunicarn me empieza a tratar muy bien, de hecho es la empresa que me ofrece un mayor aba¬nico de posibilidades: el pienso, la genética... Hasta el año 2004 la ampliación que había acometido me posibilitó tener 4.500 conejas, pero en este año ya me planteo un paso más, y así he llegado a tener los 6.000 nidos que tengo ahora, con los que puedes obtener perfectamente 10.000 conejos.

Una cosa que es de destacar en su proyecto al frente de Cunifonts es que no sólo ha crecido en número de madres, sino en modernización.

Eso fue en 2011, porque ya tenía naves de más de 20 años y jaulas que eran de segunda mano. Entonces me di cuenta de que mi granja se estaba haciendo vieja. Actualmente la tengo automatizada, incluyen¬do, por supuesto, el reparto de pienso. Tiré las jaulas que tenía –eran de hace 40 años- y poco a poco fui poniéndolo todo al día. Ahora también tengo una nave de reposición y puedo decir que tengo la granja renovada al 85%.

“Durante años me he dedicado a invertir todo lo que ganaba”

¿Y qué me dice del proyecto STAR, del que forma parte?

Este proyecto se basa en el cerramiento de las naves y en la ventilación forzada. Ahora1 hace justo una semana que tengo la ventilación en funcionamiento. Lo probaremos a ver qué tal. De todas formas, yo vivo en una zona cerca del mar, donde apenas hiela y el clima es bastante favorable.

Esperemos que este proyecto revitalice la cuni¬cultura en Cataluña…

La verdad es que en Cataluña la cunicultura va mal. Los criadores se han hecho viejos. Yo todavía no me considero así, si no no habría hecho todos estos cam1. La entrevista fue realizada el 24 de julio.

bios. Tengo un hijo de 19 años y no sé si continuará con la granja. No lo puedo obligar. Yo estoy siempre en la granja y la juventud ya se sabe que no está por eso. No es fácil ser cunicultor, porque no sabemos nunca cuál será el precio del pienso o si habrá algún problema sanitario. Además, Cataluña se ha quedado antigua, mientras el cunicultor se ha quedado sin recursos. Yo, por ejemplo, todos estos años me he dedicado a invertir todo lo que iba ganando con la granja.

¿Qué supone para usted ser el responsable de la granja mayor de Cataluña y la segunda de España?

Es una responsabilidad grande. Nosotros vendemos entre 8 y 10.000 conejos semanales. Gracias a este trabajo tenemos ventajas. Cunicarn, por ejemplo, sabe que viene a cargar 5.000 conejos en dos horas. Esto es importante. Tenemos la capacidad de contra¬tar (conseguir buen precio en el pienso, en medica¬mentos…), esto en cuanto a nuestra capacidad de compra. A la hora de vender, también. Teniendo una gran capacidad puedo sacar el máximo. Sin embargo, del otro lado, cuando van las cosas mal tienes más dinero para perder. Tengo unas responsabilidades, unos sueldos que pagar… Que, por cierto, sólo trabajo con una persona española, el resto son de fuera, porque aquí nadie quiere saber nada de la cu¬nicultura. Se trabaja todos los días de la semana (hay un retén para eso); la gente no quiere estos trabajos.

¿Cuál diría que ha sido su mejor cualidad para el éxito de su empresa?

La constancia. Y el trabajo. Hay que tener la granja desinfectada, una buena genética… La genética de antes era un desastre: de siete partos de la coneja hacía uno bueno. Ahora estoy intentando cambiar la genética de nuevo. En cuanto a la mano de obra, yo he confiado siempre en las mujeres, sobre todo en la maternidad, porque tienen un cuidado espe¬cial con los pequeños, son más delicadas. Tengo dos rumanas, una boliviana, dos ecuatorianas y dos marroquíes. Los hombres, sin embargo, hacen mejor tareas de carga, de limpieza…

Usted cree que se puede vivir de la cunicultura

Sí. Si no lo creyera no invertiría. Evidentemente, con 200 madres no es rentable. Pero en Francia, por ejemplo, hay minifundios que llevan las abuelas y no llegan a las mil madres. Aquí en Cataluña la media está en 1.600 madres. Menos de eso creo que es muy difícil poder ganarse la vida, al menos si no tienes otros trabajos para complementar. Hace unos años, con 800 madres se ganaba uno la vida bien, mucho ha cambiado la cunicultura...

¿Está el cunicultor protegido por las asociaciones cunícolas?

No, cada uno va por su lado. Aquí siempre son los mismos, creo que se han quedado antiguos. Otras veces miran por intereses propios… En Francia, por el contrario, sí que están bien unidos los cuniculto¬res con las asociaciones. Por ejemplo, con la última noticia que ha habido sobre la subida del coste para la retirada de cadáveres, si todos nos uniéramos para hacer fuerza… Hace poco también hubo un movimiento de protesta delante de algunos super¬mercados. Afortunadamente, en el que yo vendo se piensa bastante en el productor, porque saben que si cierra se acabó el negocio.

Tampoco guarda muy buenas sensaciones de la Lonja.

Estuve cinco años yendo a la Llotja de Bellpuig, pero es que está manipulada. Los productores que están llevan muchos años; yo pienso que se tendrían que renovar. Hay otro tipo de cunicultor que prefiere quedarse en casa y protestar desde allí. Yo preferí ir y discutir el precio, pero a mí se me culpaba porque lo tenía todo vendido. Creo que el precio del conejo no debería ir cambiando, sino que debería ser estable. Sé que es muy difícil, pero se tendría que intentar.

¿Cuáles son los mayores cambios que ha vivido la cunicultura desde los años 80 hasta ahora?

Muchos. Por ejemplo antes no usábamos pienso medicado. Esto ha sido negativo para el productor, porque tiene unos costes elevados, pero es que si no los medicas se te mueren… Antes el conejo no tenía problemas. Ahora lidiamos con la enteropatía, que antes no existía. En cuanto al manejo, ha habi¬do dos cambios muy importantes: la inseminación artificial, que nos ha permitido mejorar la fertilidad, y el hecho de trabajar con agrupaciones de conejas o bandas. Ahora todavía existe un 10-15% de gran¬jas que practican la monta natural, sobre todo en explotaciones pequeñitas. En las grandes no tiene razón de ser por el trabajo que da. También ha sido muy importante contar con una buena reposición, para reponer las conejas que te han fallado o no dan buenos resultados. Las malas nunca serán buenas, pero las buenas sí que se vuelven malas… Ahora el momento para la cunicultura no es bueno, la materia prima es cara. Hemos llegado aquí porque no se ha innovado. No se ha invertido dinero, pero sí que se ganaba hace años. •

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