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Autosuficiencia energética

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Una granja de conejos no es una isla. Necesita unos inputs (equipos, genética, piensos, agua y energía, entre otros) y a su vez produce unos outputs (carne de conejo, residuos, etc.)...

Autosuficiencia energética

Una granja de conejos no es una isla. Necesita unos inputs (equipos, genética, piensos, agua y energía, entre otros) y a su vez produce unos outputs (carne de conejo, residuos, etc.).

En algunos inputs tengo poco margen de maniobra -caso del pienso-, a no ser que yo mismo produzca y me fabrique mi propio pienso (situación no habitual excepto para el reportaje de la granja Campanales que acompaña este número), pero en otros sí tengo cierto margen de maniobra.
Las diferentes administraciones no cesan en su afán recaudatorio, y una de las maneras que emplean para que no nos podamos escapar son las facturas de los servicios esenciales, como la energía y el agua, empleando estas facturas para cargar al pobre cunicultor con toda clase de impuestos y tasas. Impuesto que luego retornará o no, caso del IVA, según el cierre fiscal anual de ese negocio cunícola. Además, lo curioso es que cuando sale el IVA a devolver, “casualmente” la agencia tributaria busca una y mil argucias para no devolver la cantidad que ya hemos adelantado…

En una factura del agua los diferentes impuestos y tasas, IVA, alcantarillado, depuración, alquiler de contadores y otros impuestos pueden representar nada menos que el 60% del coste real de la factura final. En el caso de la luz, hay que sumar la potencia contratada, las posibles primas de ayuda a las energías renovables, etc., que hacen que más de la mitad del coste de la factura se vaya también en impuestos varios camuflados. Es decir, entre agua, gas y electricidad más del 50% son impuestos varios.

Si mi granja gasta en consumos energéticos 10.000 euros al año, el coste, tras sumar los diversos impuestos camuflados, superará los 20.000 euros. Es por ello que es de vital importancia seguir trabajando en: 1) Mejorar eficiencia energética y aislamientos, 2) Reducir consumos sin menoscabo del confort de los conejos 3) Ser lo más autosuficiente posible.

Centrándonos en el punto 3 que es el motivo de este editorial, ¿qué es lo que está a mi alcance como empresario-cunicultor? Intentar en la medida de lo posible, técnica y legalmente, aprovechar agua de acuíferos, tanto para la limpieza como para dar de beber a mis conejos, pues en la actualidad existen soluciones de potabilización y desnitrificación del agua de rápida amortización. Usar energía fotovoltaica, no para su reventa posterior a la red eléctrica, ya que los gobiernos españoles han mentido y las primas por producción eléctrica que habían prometido no las están pagando, sino para reducir los Kw que compro a la red. Cada 100 Kw de estos tienen un 60% de impuestos, mientras que cada 100 Kw de autogeneración tienen 0% de impuestos. También hay que evaluar según mis condicionantes locales otras energías como la geotérmica o la eólica.

La situación ideal sería la autosuficiencia energética del 100%. El planteamiento realista debe ser reducir al máximo la compra de inputs de agua y energéticos exteriores, pues por cada 1.000 euros que dejo de comprar de estos suministros externos me puedo llegar a ahorrar otros 1.000 euros de impuestos y tasas varias.