La primera revista del sector cunícola en español

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Primer número de esta Revista

Ver PDF de la revista de Enero de 1896
Al dar al público el primer número de esta Revista, que en lo sucesivo va á ser boletín mensual de la primera y única Escuela de Avicultura española y organo propagador de la Avicultura en España, nos consideramos obligados á manifestar nuestros propósitos, nuestro objeto y los medios de que disponemos para alcanzarlo, así como los móviles que nos han inducido á tomar sobre nosotros la carga de una publicación especialista casi sin recursos, esperándolo todo del favor del público y especialmente de ia acogida que quiera dispensarnos la prensa española. Una de las causas más importantes del atraso en que se halla la Avicultura, y especialmente la Gallinocultura en España, es la falta de conocimientos teórico-práctieos de la misma y esa especie de desconfianza con que se mira aquella industria, venero de riqueza en otros países y que aquí parece debe explotarse sólo en pequeña escala y como auxiliar entre la gente del campo. Llevados del deseo de propagar tales conocimientos y fomentar la creación de importantes centros productores que dentro de algunos años pudiesen oponer un dique á la extraordinaria importación que hoy debe sostener nuestros mercados, fundámosla Escuela de Avicultura con tanta solemnidad inaugurada el día 2 de Mayo último. Pero como comprendemos que muchos de los interesados no pueden asistir á nuestra aula, hemos creído podría completarse nuestra obra dando á luz esta modesta publicación en ia quetrataremos de dar áconocer cuanto viejo y nue-vo haya en la industria avícola; que haremos principalmente eco de los modernos adelantos, y darà cuenta á sus lectores de las observaciones que vayamos haciendo nosotros mismos y que creamos puedan interesarles. Abarcará, no sólo lo que con gallinas se relacione, sino que también tratará de las industrias que, como la cría de pavos, faisanes, patos y ocas, conejos, etc., pueden interesar al agricultor. Contamos para ilustrar nuestras columnas con numerosas adhesiones de ios más célebres avicul- tores españoles y extranjeros, cuya colaboración auxiliará los trabajos de esta redacción; tenemos diligentes corresponsales en los más importantes centros productores y regiones avícolas nacionales y extranjeras, y nos honraremos siempre publicando ios trabajos y observaciones de los avicul-toresque nos los quieran remitir para su inserción. Con estos elementos y el ancho campo de experiencia que nos ofrece el vasto establecimiento anexo á la Escuela, creemos que La Avicultura práctica, cuyo nombre indica suficientemente sus fines, puede venir á ser muy útil á la Agricultura y un estrecho lazo de unión entre los avicultores. Sin embargo, toda nueva empresa necesita protección, y de donde más podemos esperarla es de los aficionados y avicultores y muy especialmente de la prensa española, siempre favorable á cuanto ha de redundar en bien del país y de ia producción nacional. No es nuestro ánimo al crearesta Revista que la publicación pueda sernos productiva, nos consideraremos muy dichosos el día que la suscripción cubra nuestros gastos. Interin nos imponemos el sacrificio de sostenerla con nuestros escasos recursos destinando á ese objeto lo que puede producir la enseñanza avícola. Esperamos, pties, que la prensa acogerá con benevolencia nuestra publicación y haciéndose cargo del verdadero objeto de aquélla, la dará á conocer y llamará la atención de sus lectores sobre sus ventajas. Esta es la manera como la prensa española puede cooperar á nuestra obra propagandista de la Avicultura práctica, prestando con ello un servicio señaladísimo al país. Nosotros ponemos, en cambio á su disposición, cuanto de interesante al público encierran nuestras columnas, en la seguridad de que nos hemos de considerar muy honrados si es reproducido. Y poniéndonos al amparo de Dios, á quién pedimos para La Avicultura práciica largos años de vida, lanzamos nuestro primer número confiando eJ porvenir de esta Revisia al favor del público. La Redacción SUMARIO A la prensa española, A los agricultores y al público en general.— SECCION DOCTRINAL: Haza española de cara blanca, por V. de la Perre de Roo.—Avicultura práctica, por Salvador Casiello.— PARTE OFICIAL: Solemne inauguración de la Escuela de Avicultura de Arenys de Mar. — Convocatoria. — El Instituto Agrícola Catalán de San Isidro en la Granja Paraíso. eccíorL—-poctrí«al Raza española de cara blanca Úie Spanische race - White faced spanich fowh Gallus hispa niensis Espléndida raza generalizada desde mucho tiempo en Inglaterra, y muy antigua en España, especialmente en la costa meridional del Mediterráneo, de donde probablemente es originaria (i). También se encuentra en la Isla de Cuba, descubierta por Cristóbal Colón en 1492, donde fué sin duda introducida por el célebre navegante, quien, en su segundo viaje al Nuevo Mundo, dejó en la mayor parte de las islas descubiertas una pareja de bueyes, otra de cerdos y algunas parejas de gallinas, patos y otros animales domésticos de raza española, al objeto de dotar á la n ueva tierra de Jos animales de que carecía. Esta raza no tiene más que dos variedades que no se diferencian más que en el color del plumaje, y son: la variedad negra y la variedad blanca. Variedad ?iegra. — E\ gallo es un ave preciosa. En su conjunto, dice M. Jacques, el gran pintor de animales, «el gallo español tiene maneras de hidalgo que le caracterizan; su librea negra aterciopelada, su cara completamente blanca, su cresta apenachada y sus barbillas rojas le dan un aire alegre y marcadamente español». Tiene, en efecto, las mejillas cubiertas de una espesa piel desnuda, de una blancura harinosa, sobre la que se implantan algunos pelos negros que le dan un aspecto sino español, muy raro.— Su cuerpo ovalado se distingue más por la elegancia de sus contornos que por su plumaje de color completamente negro. La cabeza es grande y el pico fuerte, de color córneo obscuro; el iris es rojo; las mejillas y orejillas completamente blancas, formando una sola placa; la cresta es simple y mayor que en las demás razas, el pecho ancho y proeminente; el cuello graciosamente arqueado, muy tupido de largas plumas negras con preciosos reflejos verde-obscuros y violáceos; la espalda redondeada é inclinada hacia atrás; la cola espesa y adornada de largas plumas de un negro de ébano con reflejos metálicos; las cspal- (l) Hoy imposible de encontrar en su estado de pureza, como no sea traída del extranjero. dillas son de un negro aterciopelado, las piernas largas; los tarsos ligeros, largos y delgados, desnudos y de color aplomado. La gallina es más pequeña, tiene la cabeza más fina; la cresta caída; las mejillas y orejillas blancas como el gallo y el plumaje negro como el de éste. Es magnífica ponedora; sus huevos son enormes, midiendo en su parte mayor hasta 17 centímetros de circunferencia, y alcanzando un peso de 7& gramos; en cambio, tiene escasa predisposición á incubar. Su carnees poco delicada y de cebo laborioso; el gallo más corpulento no ha llegado nunca á pesar más de tres kilos, ni aún siendo adulto. Si los gallos de esta aristocrática raza son belicosos, las gallinas son, por el contrario, muy dulces y viven entre ellas en la unión más perfecta. Son animales sociales en toda la extensión de la palabra. Gustan de la libertad, pero viven bien en el cautiverio luciendo mucho en un gallinero por su petulancia y el aspecto original de sus cabezas. Los aficionados ingleses conceden á esta raza grandes méritos y la cultivan sin descanso desde hace muchísimos años. Se pretande que esta raza es amiga del pillaje. Si tal acusación descansa sobre observaciones serias, no vacilo en afirmar que los millares de individuos de la misma que he visto en Inglaterra, no me han parecido merecer aquella reputación que es, preciso es confesarlo, algún tanto aplicable á todas las razas de gallinas sin excepción. Añadiré aún, que, en libertad, la gallina española exige poca alimentación, pues, muy de mañana, sabe encontrar en el campo infinidad de gusanillos é insectos que devora con avidez. Bajo este punto de vista, es muy útil en una granja, á la que prestará grandes servicios. Cuando se observa una gallina de esta raza en el momento en que busca alimento, se ve lo bien que sabe utilizar pico y patas para escudriñar bajo tierra. Es una raza insectívora por excelencia, y los insectos de que limpia las inmediaciones de la granja, constituyen su principal alimentación. Desde el punto de vista de la precocidad, de la abundancia de huevos y del tamaño de éstos, ninguna otra raza puede comparársele* Desgraciadamente hay también en ella el reverso de la medalla; y si la hermosa raza española posee tan preciosas cualidades, tiene también sus ■defectos, que voy á enumerar con toda imparcialidad. Se le achaca el ser poco lústica y exigir grandes cuidados en invierno, ya que su cresta es muy propensa á la congelación. Tiene la muda larga y laboriosa, y se cría difícilmente. La gallina incuba poco y los polluelos se empluman con dificultad. Sólo á la edad deseissema-nas pierden el primer vellón para ceder el sitio á las plumas, las cuales tardan aún un mes á cubrirles por completo. Esa lentitud en emplumarse hace que los po~ Uuelos sientan mucho el frío, lo cual les es fatal cuando la temperatura está baja y la atmósfera húmeda. Por esta razón, y á fin de disminuir la mortalidad, no deben ponerse á incubar huevos de la raza española antes del i5 de Abril. No deben tampoco exagerarse, sin embargo, las dificultades de la cría de polluelos españoles, pues los ingleses, que no tienen para qué alabar la bondad de su clima, los crían anualmente en cantidades considerables. Basta encerrarlas cuando hiela en un recinto cuya temperatura no descienda de o° para ponerlas al abrigo de los efectos del frío y de la congelación. La variedad blanca, á excepción del plumaje que es completamente blanco, tiene iguales caracteres que la negra, pero es menos buscada/ pues la careta blanca se confunde con el plumaje del mismo color y ofrece menor contraste que con el negro, por lo que no tiene tantos admiradores como la de este último color. V. DE LA PERRE DE RoO Gallus hispanienses Avicultura práctica I No ha mucho tiempo, poca era la confianzaquc se tenía en nuestra tierra, sobre los rendimientos que pudiera dar al agricultor la explotación de la gallinoculíiira é industrias con ella relacionadas, abundantes fuentes de riqueza rural en otras naciones. El escaso vuelo que se dió á los establecimientos de avicultura que se montaron en los alrededores de Barcelona; la falta de buena dirección en algunos de ellos y el olvido en que los tuvieron muchas veces sus propietarios que, poíno vivir en el campo, dejaron el negocio en manos de inexpertos mayordomos ó encargados, fueron las causas primordiales del poco incremento qúe tomó la avicultura entre nosotros. Hoy se nota, por el contrario, una reacción marcadísima. Numerosos aficionados y agricultores dedícanse al cultivo de las gallinas como industria, y aunque algún tanto atrasada, España parece dispuesta á reclamar un buen lugar entre las naciones esencialmente avicultoras. Ya era hora de que se despertara la afición y el interés para con aquella industria, pues insuficiente la producción de nuestro país, los mercados españoles se ven siempre invadidos de volatería y huevos extranjeros que, tras de ser, por lo general, de inferior calidad que lo que pudiera obtenerse en nuestro clima, son, por demás, flaca é insípida la primera y pasados, ó por lo menos viejos, les segundos. En efecto: Barcelona recibe semanalmente millares de gallinas italianas, rusas, turcas.y portuguesas, sin citar ya las de origen francés por haber decrecido en gran manera la importación procedentes de la vecina república, á la que ha vencido en tenaz competencia Ja exportación italiana. Esto, aun en perjuicio del mercado, pues las corpulentas razas de gallinas de Tolosa, Montauban y Pau, que antes lo alimentaban, eran muy superiores en volumen y finura de carne á las escuálidas gallinas italianas que hoy hierven en nuestro puchero, porque dada la baratura á que pueden adquirirlas (i), las cortadoras de gallinas que las venden á trozos en las plazas, las prefieren á aqué-1 las y aun á las suculentas gallinas del Prat, por las que muchas veces debieran pagar doble precio. Prescindiendo del examen de las causas que han podido motivar la rehabilitación de Ja avicultura, y el establecimiento de numerosas explotaciones, de las que más de treinta se hallan emplazadas en los alrededores y cercanías de Barcelona, creemos puedan tal vez ser oportunas algunas consideraciones hechas en pleno terreno práctico. Muchas son las veces que el nuevo avicultor no sabe á punto fijo cuál es el objeto principal de su explotación, pues por todos lados no ve mas que productos y rendimientos. Sin embargo, es tan necesario calcular de antemano y fijar la clase de productos á que se quiera dedicar la industria, que, de no hacerlo, y por tanto de no acertar los medios de obtenerlos, el fracaso viene asegurado desde el primer momento. Nos explicaremos. La gallinocultura puede explotarse con cuatro objetos perfectamente distintos, y es cosa natural (t) Por lo general, 8, o ó io pesetas el par, franco en Barcelona. que á fines distintos deben corresponder medios distintos también. Puede el avicultor dedicarse simplemente á la venta de huevos para el consumo ó á la de polluelos nacidos y avivados, Puede también dedicarse á la venta de pollos y gallinas para el consumo ordinario y de volatería fina y cebada para los gourmets, y finalmente, puede dedicarse al perfeccionamiento y reproducción de las razas de lujo para los aficionados. Prescindiendo de las condiciones de emplazamiento, sanidad é higiene de los gallineros, que deben tenerse en cuenta en todo establecimiento, sea cual fuere su objeto, y que, el que deseare conocerlas, puede encontrar en cualquier tratado ó manual de avicultura, vamos á señalar con cuanta concisión nos sea posible, los puntos capitales que deben tenerse en cuenta en cada una de las cuatro formas de explotación mencionadas. Cuando el avicultor trata únicamente de vender huevos para el consumo, lo que le conviene es disponer de una raza que los produzca en abundancia, y en tal caso debe preguntarse: ¿cuál es la raza más poderosa? ¿cuál de entre las que dan más huevos los produce de mayor tamaño? Poco puede valer nuestra opinión, pero por lo que la experiencia nos ha enseñado, no creeríamos equivocarnos al afirmar que, en este primer caso, es la raza española en general ia que más puede convenir á los avicultores. La gallina del país, sin ir más lejos, es altamente ponedora y la de algunas regiones, como en el Prat, da huevos de gran tamaño y mucho peso; pero hay aún otras razas poco menos que desconocidas en España, y muy celebradas en el extranjero, que, bien fuere solas ó puras, bien cruzadas con las del país, podrían dar origen á una raza que, perfeccionada y mejorada por la benignidad del clima de algunas de nuestras regiones, sería altamente productiva y de rendimientos extraordinarios. Nos referimos á las razas de gallinas llamadas castellana negra y andaluza a^t¿l, de las que la primera, perfeccionada, ha sido bautizada en el extranjero con el nombre de raza Minorque, por creerla sin duda oriunda de una de las Islas Baleares. La segunda debió existir ha muchos años en Andalucía, donde aún se encuentran algunos ejemplares más ó menos puros, pero hoy ha degenerado extraordinariamente, siendo sólo conservada en estado de pureza de sangre por los avicultores ingleses y belgas que la aprecian en gran manera. La gallina de raza castellana se calcula que puede dar anualmente de i5o á 170 huevos, no siendo inferior el número que suele dar la andaluza, que Iosda también como aquélla, de un tamaño extraordinario. A estas dos razas pudiera aún añadirse otra, llamada allende el Pirineo, ra^a española de cara blanca, pero á nuestro entender, si bien es raza que debió existir en España en otros tiempos, ................................................................................................................................................ hoy ha sido objeto de tantos perfeccionamientos, * y ha llegado á afinarse de tal modo, que, mejor que una raza propia para una explotación, es raza de lujo, cuyo emplazamiento parece más indicado en los parques y jardines zoológicos que en la granja destinada á la producción de huevos. Con esas razas, pues, y aun con Ja del país escogida y seleccionada, podría montarse una explotación dedicada exclusivamente á la producción de huevos y á la venta para el consumo, con la seguridad de obtener magníficos rend imtentos. Y para convencer á los que lo dudaren y terminar estas líneas en algo que pueda llamarse práctico, presentaré el caso de un propietario rural cuya granja rodeada de frondosos bosques ó fértiles prados, disponga de un espacioso local en el que pudieran hallar fácil cabida 5oo gallinas, gasta 5oo pesetas en habitarlo y en los accesorios, y compra 5oo pollas del país de 6 meses que, adquiridas en Septiembre ú Octubre, nolecostarán más allá de 3 pesetas cada una, con lo que llevará invertido un capital de 2,000 pesetas. Pudiendo estar las gallinas en pleno campo, su coste de alimentación es poco, pues bastará con darles una ración diaria degrano, cocimiento de legumbres y hortalizas, salvadillo ó residuos de la industria, pero aun suponiendo que por no estar libres tenga que dárseles dos raciones, eL coste de ambas, pudiendo sacarse los productos de la misma finca, no excederá de 5 pesetas al ano por cabeza, lo que supondrá un gasto de 2,5oo pesetas por alimentación de Jas 5oo gallinas, durante todo el año. Otro gasto indispensable es el de salariosáuna persona encargada de la limpieza, cuidado de los gallineros y recolección de huevos, servicio que prestará fácilmente un chico ó chica de i5 á 16 años, pero aun admitiendo que se trate ya de un hombre ó una mujer, en el campo no ganará más de 3 ó 4 duros mensuales, ni gastará más de una peseta diaria por su manutención, ó sean 5o pesetas al mes. En el capítulo de gastos cargaremos también 100 pesetas por reparaciones é imprevistos, y la pérdida ocasionada por la mortalidad, que no excederá de un 5 por too, ó sean 25 gallinas al año, que representan 75 pesetas. Como ingresos, tendremos Ja venta de los huevos, la venta de gallinaza y la de algunas gallinas viejas que se substituirán por las crías del año. La producción de huevos, tratándose de la raza del país, se calculará en 9 docenas al año ó sean por las 5oo gallinas 4,600 docenas, de las que descontaremos 100 docenas por las gallinas que hubiesen podido ir muriendo, quedando en 4,400 docenas que podrán venderse un tiempo con otro á ptas. o'oo una, dando un total de ptas. 3,960, á las que agregaremos ptas. 25o por la gallinaza, evaluándola al mínimo del producto, ó sea á o'5o por cabeza, y finalmente, el beneficio realizado con la venta de 200 gallinas, que compradas como pollas á 3 pesetas, venderemos como viejas á 4, beneficiando por lo tanto 200 pesetas. Ahora bien, establezcamos las cuentas y veamos el resultado en números que son los que no fallan: Gastos Pesetas Capital invertido, 2,000 péselas: su interés al 5 por 100.............> 100 Manutención de 5oo gallinas á 5 pesetas anuales , a,5oo Salario y manutención del mozo........ 600 Reparaciones é imprevistos........ 100 Pérdida por mortalidad de 25 gallinas..... ?5 Total de gastos..... 3,37$ Ingresos Peseta a Venta de 4,400 docenas huevos á ^ ^gk ¿\ pesetas o'qo una. 3,960 Venta de la gallinaza á razón d e o * 5 o I^bP^' -por cabeza al año. 25o Benencio de la venta de 200 gallinas á ptas. 1 por cabeza.....200 iááSflS1 A ^ ■ Total ingresos . 4,410 .^Brailí A deducir por ^Bwffivki gastos. . . . 3,37^ Jm^V^iW^ VÍ#^ Producto limpio . 1,035 ^Ss^^rVwP^^S^: W' Después de esto sólo resta hacer punto Cabezas de galln y gallina final y recomendar á nuestros lectores que mediten sobre este cálculo, ínterin tratamos del segundo modo de explotación. El ha de traer muchos partidarios á la galli-nocultura como industria. Salvadou Castklló. Escuela de Avicultura de Arenys de Mar I NAUGU RACIÓN Bajo la presidencia del Excelentísimo Sr. Don Valentín Sánchez de Toledo, Gobernador civil de la provincia de Barcelona, y con asistencia del diputado á Cortes por el distrito de Arenys de Mar, Excmo. Sr. D. José M." Planas y Casáis, Diputación provincial, Ayuntamiento de Arenys en pleno, Consejo provincial de Agricultura, Industria y Comercio, é Ingeniero agrónomo, jefe del servicio agronómico déla provincia, I nstituto Agrícola catalán de San Isidro, Juez municipal, Subdelegado del distrito y Comisiones de las sociedades y círculos recreativos de la población, abrióse la sesión á las tres de la tarde del día 2 de Mayo próximo pasado. Concedida la palabra á D. Salvador Castelló y Carreras, director-propietario de la Granja «Paraíso», en la que se establecía la nueva escuela, dicho señor, después de pronunciar algunas palabras dando las gracias á las Autoridades, corporaciones y entidades que honraban su casa, leyó una Memoria concebida en los siguientes términos; Excmo. Sr.: Señores: La üallinocultura razonada y bien entendida es fuente inagotable de riqueza rural. Preguntad á la última campesina quién, en años calamitosos, le proporciona lo suficiente para vestirse y vestir á sus hijos sin tener que acudir al bolsillo, de suyo agotado del marido, y os dirá,con seguridad., la gallina. j Cuántas veces vosotros, agricultores, habéis oído quejar á vuestras parceras ó colonas, del lastimoso estado de los campos, de la mala cosecha que se prepara, y de tantas otras calamidades que desgraciadamente asolan nuestros campos, y al terminar sus tristes lamentaciones, les habréis oído también exclamar en lengua catalana, si no fos per la viram, com ho fariam/... Sí; la gallina ayuda al campesino y éste sabe, porque sus padres se lo enseñaron, que donde hay huevos y gallinas para vender, nunca falta pan en la casa. Próximo el caserío ó lejano del mercado, la gallina y el huevo tienen su precio, y cuanto mayor sea el cultivo que de la misma se haya hecho, más asegurado tienen su bienestar, aun cuando la cosecha haya sido mala. Y notad bien, señores, que esto lo sabe la payesa catalana, que nunca pudo pensar el lucrativo negocio que puede tener en sus manos cultivando, en vez de la anémica y diminuta raza de gallinas que crece en nuestros campos, las corpulentas y finas razas que hoy hacen el orgullo de ciertas regiones de la vecina Francia. ¿Qué os dirían las polleras de La Fleche, Houdan, Le Mans y LaBresse, poblaciones que han logrado dar á conocer sus suculentos productos hasta los últimos confines del mundo, y cuyos capones ó poulardes se pagan á precios exorbitantes? Aquéllas, si os hablaran con sinceridad, os afirmarían que para ellas, el cultivo de la tierra nunca les dió tanto como el de la gallina; que para ellas, lagallinocultura era una industria y que no cambiaban los pingües beneficios que la misma proporciona por los inseguros productos de aquélla. Pues bien: si esto lo sabe el vulgo, si esto acontece en el campo, sin elementos, sin medios muchas veces de dar salida á los productos, ¿cómo no ha de ser productivo en manos de una persona competente que produzca lo que quiera, no lo que el país le obligue á producir?... españoles de eai a blanca Por desgracia, esa competencia, ese conocimiento de ia industria avícola que tanto abunda en el extranjero escasea en España, y ello es causa primordial del lastimoso atraso en que nos hallamos. No ha mucho tiempo, el que habiendo leído y comprendiendo lo que la gallinocultura podia dar de si, se animaba y montaba lo que se ha dado en llamar un criadero, era tenido poco menos que por loco, y loco era en verdad si se engolfaba en una industria nueva sin conocerla. Pero desde hace algún tiempo parece haberse operado una favorable reacción en el público, y éste acoge más favorablemente las tentativas de adelanto y progreso iniciadas por ciertos avicultores. Desgraciadamente, muchos son los establecimientos que perecen y en gran número los capitales perdidos en estas explotaciones, y como de ello parece deducirse cierta contradicción con el aserto formulado al empezar, y ello es causa de la desconfianza que se nota aún en parte del público que, réhacio á creer en la riqueza de la gallinocultura, ve en (a ruina de ciertos avicultores la razón de sus teorías, interésame aclarar el asunto y explicar las causas que, en mi humilde opinión, truecan una industria productiva en manos de una payesa, en ruinosa en las del moderno avicultor. Y para no cansaros y formular aquéllas en términos categóricos, os diré, que á mi entender son seis, á saber: falta de conocimientos,Jaita de capital, falta de vigilancia, defectos del emplazamiento, defectos del material empleado y falta de favor del público. Prestadme alguna atención, y comprenderéis que no es á la ligera que he sentado tales conclusiones. La mujer del campo, cuando niña, ayuda á la madre en el cuidado de lo que en la granja corre de su cargo; y la ve solícita en el corral distribuyendo el grano á las gallinas, recogiendo sus huevos, poniéndolos á incubar cuando la naturaleza desarrolla en ellos instintos maternales, y sigue al lado de la misma los menores detalles de aquel período de 2t días que tarda á venir al mundo él nuevo sér. El manejo de las cluecas y sus hijuelos lo aprende la niña del campo entre sus juegos infantiles. No sabe, como tampoco su madre, la razón de muchas cosas, pero la costumbre se las ha enseñado, y fiel á ella, transmítense de generación en generación, los principios fundamentales déla gallinocultura que ta campesina sabe, sin saber que tiene conocimiento de ellos. Los modernos avicultores, y entre ellos el que tiene la honra de dirigiros la palabra, si como á tal puede considerársele, salen comunmente de las ciudades, donde la educación, la lectura y la facilidad de los viajes les han permitido adquirir conocimientos generales y entre ellos el de que hay regiones en las que la avicultura es una mina de oro, que existen establecimientos donde se producen diariamente centenares de po-lluelos que salen de aparatos especiales sin que el calor de la madre avive el germen que contiene el huevo y... poco más, y sin encomendarse á Dios ni al diablo, bus can tierras en las cercanías de la ciudad, pues creen que cerca de ella los productos han de ser mejor pagados, los compran ó alquilan, se procuran cuatro libros, escritos en su mayoría por abogados ó literatos extranjeros que nunca vieron las gallinas de cerca más que en el plato, y comprando material y pocas aves por creer que con las máquinas pronto tendrán los gallineros repletos, se engolfan en una industria que desconocen, y en la que si no tienen capital para irse aguantando hasta que la experiencia les enseñe y guíe por el buen camino, pierden hasta el último céntimo. Esa es, desgraciadamente, la historia de innumerables criaderos montados en el espacio de veinle años en los alrededores de Barcelona, y ha de ser la de cuantos temerarios se dediquen á la avicultura sin conocimientos ni medios para sostenerla. Al deciros eso, hablo, señores, por experiencia propia. Algunos años llevaba dedicado al estudio de cuanto á la gallina se refiere, cuando me resolví á hacer lo que hoy véis, de una finca que fué siempre improductiva y de puro recreo. Sin mi afición, sin fuerza de voluntad, sin la firme convicción de que no me había equivocado al creer que la gallinocultura era fuente de riqueza rural, mil veces hubiera desistido de mis propósitos, hubiera abandonado mis instalaciones y regresado á la ciudad buscando en otro trabajo lo que el campo y las gallinas no podían darme. Tales fueron las amargas decepciones de los primeros tiempos, los rudos trabajos á que personalmente tuve que entregarme. Pero á fuerza de constancia, substituyendo lo que la experiencia me enseñaba á lo que los célebres y voluminosos libros me habían dicho, logré convencerme de que no me equivocaba y que la gallina podía dar, en efecto, grandes productos. Y nótese bien que lo que aquí se hace no es la gallinieultura en grande escala, pues las circunstancias especiales de la finca no '*lo permiten. Aquí nos dedicamos especialmente al estudio y perfeccionamiento de las razas para fomentarlas y facilitar la generación de su cultivo á nuestro país, y ello nos ha obligado á tener numerosas instalaciones, mucho personal, por no sernos posible hacer nosotros mismos ciertas operaciones, alimentar fuertemente á las gallinas para robustecer sus productos, gastos todos ellos que la gallinocultura en pleno campo no exige y que el verdadero agricultor, que vive en sus fincas y vigila sus interese, se ahorraría sacando de las gallinas mayores rendimientos que nosotros. La experiencia y los conocimientos adquiridos sobre el terreno son, pues, indispensables al avicultor, y como éstos no se adquieren en dos días, al disponerel capital necesario para sus instalaciones, debe pensar en que tardará en obtener productos, que entretanto las gallinas comen y comen, y cobra el personal que tome á su servicio, y si no tiene para ir ganando tiempo hasta que, nutridos sus gallineros y diestro él en su nueva industria, pueda empezará recoger frutos, está perdido, y con él, en pocos meses, tiempo é intereses. Por esto he señalado como la segunda causa de perdida en el negocio la falla de suficiente capital. El avicultor que ha de esperar que una gallina ponga lospii-meros huevos para llevarlos al mercado y sacar dinero, no puede prosperar; pero si aquellos huevos incubados en la casa producen nuevos refuerzos, y al año de montado su establecimiento con 200 aves reproductora?, se tienen en él tan sólo 1,000 gallinas ponedoras, el negocio está asegurado y sólo resta prevenir contingencias, reducir los gastos á la mínima expresión y embolsar loque la venta de huevos, poilueios y aves adultas para la reproducción ó el consumo no dejará de producir. Otra causa importantísima de pérdida en la avicultura industrial, es la falla de vigilancia por parte del interesado. De nada servirá la posesión de capital y conocimientos, si el propietario abandona el negocio en manos de un honrado y experto, si se quiere, pero desinteresado mayordomo. Muchos son los que creyéndolo en marcha, vuelven á los placeres de la ciudad, cansados de la apacible y tranquila vida del campo, y confiando en la honradez de sus dependientes, algunas veces antiguos servidores de la casa, ven mermados sus intereses, apercibiéndose tarde de la verdad de aquel refrán de nuestros abuelos, qtti té mossosyno se Hsveü, torna pobre y no s'ho creu. ¡Ah, señores, cuánta verdad encierran estas líneas! Lo que ha venido á mi mente como perjudicial á la avicultura, me lleva, por un orden natural de ideas, á pensar lo que acontece con la agricultura en general. corto tiempo y hace cuanto puede en bien suyo, es cierto, pero en contra del amo. Si existiera aún aquella honradez acrisolada del antiguo labrador catalán, tal vez el sistema no fuera tan perjudicial cuando el amo no entiende en agricultura. Pero si bien existen aún viejos tallados de la buena madera, desde que la histórica barretina cede el puesto á la gorra afrancesada, y con aquélla desaparece rápidamente el típico y vistosa traje del payés catalán, las buenas costumbres y el amor a] amo han ido desapareciendo como aquél. Pero escusadme,señores, si insensiblemente me he ido separando del objeto que me ha inducido á molestaros, ocupando vuestra atención en lo que á vosotros, casi ESCUELA hE AVICULTURA DE ARKNYS DE MAR Sala de incubación artificial ¡Triste y lastimoso es su estado, siendo i numerables las causas que lo motivan, pero no es una de las menos importantes, el vergonzoso olvido en que han dejado sus fincas numerosos propietarios, cuyos bienes adquiridos á fuerza de ahorro y trabajo por sus abuelos que habitaron siempre el campo, han sido gastados por ellos en las ciudades ó engolfados y perdidos en empresas bursátiles ó mercantiles para las que no nacieron ni íueron criados!... i Recorred nuestra querida tierra catalana y veréis siempre la casa payral abandonada! Vivió en ella el abuelo, respetóla el hijo y olvidóla el nieto, que muchas veces ni siquiera se dió la pena de ir á conocerla. Abandonada la finca desde largo tiempo en manos del colono ó del parcero, el hombre que ahorra toda preocupación al propietario, cuidando del cultivo y llevándole al fin del año lo que quiere, no lo que puede darle, ha ido arruinando la propiedad. Atento sólo el parcero á lo que puede interesarle, y sin apego alguno al terruño que sabe ha de cultivar temporalmente, esquilma las tierras, tala bosques, agola los viñedos en todos activos agricultores, hijos de San Isidro, noaiañe, pero que desgraciadamente ¡precisa confesarlo! es causa principal del lamentable estado de nuestros fértiles campos. Debe, pues, el avicultor, como el propietario, vigilar su explotación descendiendo hasta en los menores detalles. En un grupo de cien polluelos, privados, por descuido de agua ó comida por algunas horas, pueden perecer gran número de ellos; una máquina de incubación mal graduada puede ocasionar la pérdida de centenares de huevos; una caldera de metal poco limpia puede sembrar la muene en lodas parles. Es una abnegación, una vida sujeta, si se quiere, la del avicultor; pero en la que goza y se recrea al recoger el fruto de sus afanes y al respirar el puro ambiente del campo. Las malas condiciones en que se halle el establecimiento, ó los defectos de su emplazamiento por razón de salubridad é higiene, facilidad en la compra ó producción de los alimentos y venta de los productos, etc., pueden también motivar la pérdida en el negocio, así como pueden aún ser causa de ella las malas condicio- nes del material adquirido, y ésta es una de las que con mayor frecuencia las motivan. Fijemos un ejemplo en lo que acontece con las incubadoras artificiales. La especulación industrial ha sentado sus reales entre los avicultores, y centenares de plagiarios y malos imitadores que desconocen hasta lo más esencial en materia de incubación, se llaman inventores, construyen y venden aparatos cuyo menor defecto es, sin duda, su escasa solidez; y fiado el incauto aficionado ó avicultor en sus pomposos anuncios, compran el aparato, y luego sólo retira de él cuatro pollue-los raquíticos y linfáticos. Y este es el mal que se atribuye á la incubación artificial, sin tener en cuanta que aquél viene de las maias condiciones de los aparatos, pues sin mostrarme firme defensor de aquel sistema de reproducción, reconozco sus innumerables ventajas sobre la incubación natural, y lo considero indiscutiblemente posible, pues se discuten proyectos, pero nunca hechos consumados. Desde la más remota antigüedad existen, en efecto, en Egipto, edificios especia|es, verdaderos hornos ó fábricas de polluelos que, bajo el nombre de mamalset kaíagk, vienen funcionando con imperturbable actividad hasta nuestros días. Así como con buenos aparatos sin inteligencia nada se obtendrá, igualmente de nada pueden servir los conocimientos si el aparato no responde como se espera* Finalmente, debo señalar como otra causa que hasta hace poco motivaba la ruina de muchos establecimientos y que afortunadamente lleva trazas de desaparecer, y es el poco favor que el público dispensaba á los avicultores, la poca afición que había á criar y reproducir gallinas de buena raza, y lo rehacios que se mostraban los agricultores ó propietarios rurales á salir de la vieja rutina y aplicar los modernos sistemas al aumento de producción y al perfeccionamiento de las razas del país. Era aun más: las personas que se dedicaban á ía avicultura eran miradas con lástima; se les consideraba como arruinados que buscaban en la economía del campo y los míseros rendimientos de la gallina, el medio de atender á sus necesidades, ignorando que, en otras tierras allende el Pirineo, en Francia, Bélgica, Alemania, Holanda é Inglaterra, los nobles y potentados que viven en el campo en sus vastos dominios dedicados á la agricultura son numerosos y están altamente considerados; que los ingleses han llegado hasta á crear una palabra genllcmens férinérs (caballeros colonos), para designar aquéllos, y que la misma reina Victoria da el ejemplo á lodos, viviendo la mayor parte del año en el campo y dedicándose asiduamente á la avicultura, cebando aves que luego manda al mercado, y por lasque algunas veces se han pagado precios exorbitantes. Por todas estas razones la avicultura parecía doco dispuesta á tomar carta de naturaleza entre nosotros. Muchos industriales abandonaron sus establecimientos ames siquiera de que el público les conociese, desapareciendo unos iras otros, dejando siempre deplorable impresión entre los que tuvieron noticia de su existencia. Ahora las cosas han cambiado. Desde algún tiempo á esta parte se nota una reacción marcadísima, y los fervientes defensores de la avicultura industrial, los que estamos plenamente convencidos de que bien llevada puede aún ser fuente inagotable de riqueza rural, entrevemos una nueva era, y no sin razón nos animamos, {Concluirá) Convocatoria La Dirección de la Escuela de Avicultura de Arenvs de Mar, convoca á los señores alumnos matriculados, a exámenes de «Gallinocullura ó Industrias auxiliares», que tendrán lugar el día jo de los contentes, de 10 á 12 de su mañana. Arenys de Mar 75 Agosto de i8q6. El Director Salvador Castelló El Instituto Agrícola Catalán de San Isidro en la Granja Paraíso El día 19 del pasado mes de Mayo,ei «Instituto Agrícola Catalán de San Isidro», celebró su tradicional fabada en la «Granja Paraíso», asistiendo al acto el Excmo. é litre. Sr. Obispo de la Diócesis de Barcelona D. Jaime Catalá y Albosa, que se hallaba en esta su villa natal restableciendo su quebrantada salud, quien presidió y bendijo la mesa¡ y los Excmos. señores D. Eulogio de Despujo], Capitán general del 4.0 Cuerpo de Ejército; D. Valentín Sánchez de Toledo, Gobernador civil de la provincia de Barcelona, y D. José Rius y Badía, Alcalde Constitucional de esta última ciudad, quienes, á título de hijos de San Isidro, quisieron asistir como simples particulares, despojándose por unas horas de su elevada autoridad, á la tradicional y popular fabada. La tiesta, á pesar de la copiosa lluvia que, si bien empapó á los expedicionarios, alegró su espíritu al ver atendidas las fervientes preces elevadas al Altísimo en demanda de la benéfica lluvia, resultó animadísima, habiéndose reunido en la «Granja Paraíso» más de 5o socios que visitaron minuciosamente todas las dependencias de la Granja y de la Escuela, por las que nos dirigieron inmerecidas felicitaciones, retirándose sumamente complacidos de la expedición. Muy rápidas transcurrieron las horas, durante las que tuvimos la dicha de hospedar alas primeras autoridades de la provincia de Barcelona y al «Instituto Agrícola Catalán de San Isidro», pero fué tanta nuestra honra, que su recuerdo quedará grabado en nuestro corazón con el agradecimiento al «Instituto» por haber elegido nuestra morada para celebrar su típica y edificante fiesta anual. Tipografía «La Académica», de Serra HB" y Russell- — Ronda Universidad, G, Teléfono S61; Barcelona